Comité Eureka

En este espacio se publican los artículos semanales de Rosario Ibarra de Piedra, del Comité Eureka. Se obtienen del diario mexicano El Universal (todos los martes en la Primera Sección). Entre a la página www.eureka.org.mx para conocer la historia del Comité Eureka y los nombres de los desaparecidos por los gobiernos de México.

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Nombre: Comité Eureka
Ubicación: Mexico

martes, mayo 17, 2005

¡El Día del Maestro!

...arrancaste del alma la ortiga de la duda...
Hernán de la Roca.


AL correr de los años triste es decirlo cada vez es más difícil la labor del maestro. Y no es que yo lo diga o que sólo a mí me parezca, no.


Encuentro por doquier gente amiga, compañeros de antaño, parientes, en fin, personas de diversas ocupaciones y costumbres, de muy variadas formas de pensar, que sienten pena por el olvido y el abandono en el que se tiene a los maestros.


Y no es porque no se defiendan, no se debe a que no exijan lo que en derecho les corresponde, es que cada día los malos gobiernos les han ido reduciendo los espacios para hacer patente su inconformidad y es sobre todo porque cada día los siempre malos gobiernos se han ido volviendo más cínicos y con más capacidad para acallar las protestas, con el enorme aparato "de seguridad", que mantienen a altos costos, que en realidad sólo sirve para garantizarles lo que ellos entienden por seguridad: no ser molestados...


El Día del Maestro... ¡Bah! ¿Y a quién le interesa; quién quiere rendirles homenaje de cariño, de respeto y de gratitud por su noble tarea? De seguro los del poder no, pero estoy segura de que el noble y generoso pueblo mexicano sí lo desea y en la escasa medida de sus posibilidades lo hace.
He visto en estos días, tempranito en la mañanas, a las madres que presurosas llevan a sus hijitos a la escuela.


He escuchado sus recomendaciones, sus palabras de gratitud para los hombres y las mujeres que respetan por el bien que hacen a sus hijos y, a pesar de crisis y carencias, se esmeran en hacer que sus niños les lleven alguna cosa que haga patente su buena voluntad para ellos...
He contemplado con satisfacción enorme el gozo que a los infantes da la pequeña muestra de gratitud que sus madres han puesto en sus manos, para aquellos que día tras día desbrozan sus almas párvulas y arrancan de raíz "la ortiga de la duda".


Asomada a una ventana, con el pensamiento en mis hijos y en mis nietos a mil kilómetros de distancia y en el hijo ausente que me arrebataron los ladrones de todo: los malos gobiernos, veo en el trajinar mañanero a esas madres y a esos niños y de pronto el pensamiento vuela a mi niñez y recuerdo con infinito amor a mi primera maestra: Guadalupe Velasco, aquella pequeña mujer que se parecía a doña Josefa Ortiz de Domínguez, que con infinita paciencia atendía ella sola una escuelita de sólo cuatro grados y que estaba al lado de mi casa en Chihuahua... y empieza el desfile en mi mente de todos los recuerdos gratos que he almacenado en mi memoria: mis años más tarde en Monterrey, en el Colegio Alemán; las clases de historia que impartía el director, el bondadoso maestro Fritz Ulrich; los días de campo y las "tardeadas", contemplando la puesta del sol desde Chipinque.


Después, la secundaria, aquella casona bella y antigua, enorme, en cuyos techos retumbaba la algarabía de cientos de niñas y jóvenes que aún no sabíamos lo que era la tristeza... Y qué gozo en la clase de canto, cuando el maestro Armando Villarreal, el autor de la célebre Morenita mía, nos llamaba a iniciarla, con el prodigio de sus arpegios en el piano.


Y María Valdés, la directora, Mariquita, como la llamábamos, que con su taconeo nos obligaba al silencio, pero que nos embelesaba con la lectura de las poesías de Amado Nervo y de su amiga María Enriqueta...


Más tarde, la preparatoria, en la que me sentí igualmente feliz; sola en un grupo de 40 jóvenes varones, era cual una reina.


Todos fueron muy buenos compañeros y de los maestros guardo muy gratos recuerdos, en especial del cultísimo Francisco M. Zertuche, maestro de literatura y del viejo profesor de francés...


Y claro también en primer lugar, del profesor de biología, que años después de haberme reprobado fue mi esposo y padre de mis hijos... y en ese momento de las remembranzas se me anegan los ojos en copioso llanto porque es cuando vuelvo al momento en que vivo, con todo lo que han significado 30 años de injusticia.


Es entonces que empiezo a pensar de nuevo en mi hijo y en todos lo que como él fueron arrancados de sus hogares... y se inicia el desfile de sus rostros tan nítidamente dibujados en mi memoria a fuerza de verlos y de pensar en ellos y de luchar por ellos...


De pronto recuerdo de nuevo que es el Día del Maestro y que en las páginas de nuestros archivos hay cientos de nombres de maestros desaparecidos y que el primero que enlistamos fue Epifanio Avilés Rojas, un maestro que secuestró el Ejército en Guerrero en 1969 y que de allí para adelante la infamia no ha parado...


Pero nosotros no cejaremos en esta desigual batalla y estamos del lado de todos ellos, de los que junto a los padres enriquecen las mentes de millones de niños. Los respetamos y les recordamos siempre, no sólo en el Día del Maestro.