Comité Eureka

En este espacio se publican los artículos semanales de Rosario Ibarra de Piedra, del Comité Eureka. Se obtienen del diario mexicano El Universal (todos los martes en la Primera Sección). Entre a la página www.eureka.org.mx para conocer la historia del Comité Eureka y los nombres de los desaparecidos por los gobiernos de México.

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Nombre: Comité Eureka
Ubicación: Mexico

viernes, julio 08, 2005

Fue en agosto

Hay muchos impacientes por la hora de la libertad; pero, ¿cuántos trabajan para acercarla?
Práxedis Guerrero.



Con cuánto afán iniciamos los trabajos para aquella acción. Transcurrían los últimos días de junio y con sigilo nos movíamos para que no se descubriera lo que habíamos planeado: una huelga de hambre en agosto, durante los últimos días del mes, en vísperas del Informe del presidente de la República que, en 1978, era José López Portillo.

Las cárceles del país estaban llenas de presos políticos; la persecución a quienes no había logrado encarcelar el gobierno seguía encarnizada; unos pocos habían tenido la suerte del exilio, pero anhelaban volver... y nuestros hijos, esposos, padres, hermanos o compañeros habían sido desaparecidos desde el sexenio de Luis Echeverría; por eso, aquella decisión de la huelga de hambre prendió en nuestras mentes como fuego en pradera seca… Y la huelga se hizo y los presos dejaron las cárceles y la persecución ya no tuvo tanta saña, y la mayoría de los exiliados pudo volver… pero de los desaparecidos, nada, porque nada fue la promesa vacua de Reyes Heroles de que sabríamos de nuestros hijos si nos retirábamos, si poníamos fin a la huelga de hambre y que estaba en ello "empeñada la palabra del señor Presidente"… pobre palabra hueca, vacía, estéril, como la de todos los que después de él y hasta nuestros días han ocupado la silla presidencial y han hecho de ella su estandarte de engaño y de falsía; su pan cotidiano, su "labor" de cada día, mientras a nosotros nos ahogaba la angustia y la pena seguía abriendo su brecha de dolor en nuestras almas.

Y los años fueron pasando y la mentira sigue ondeando como orgullosa bandera, símbolo del gobierno, y la simulación repta siniestra en todos los vericuetos del poder, y la impunidad de los malhechores oficiales aún camina segura porque "los tres poderes" lo han hecho posible, mientras en nuestros pechos cada día se hace más profunda la herida y duele más la ausencia de los que nos arrebataron, pero jamás podrán doblegarnos; nunca doblaremos la cabeza; ni siquiera se atrevan a pensar que creeremos su mentira; que no les cruce en la mente que aceptaremos el insulto de sus "indemnizaciones", no permitiremos tamaño ultraje a nuestra dignidad… ¿Qué diferencia hay nos preguntamos muy seguido entre todos estos gobiernos y aquel por el que se hizo la Revolución de 1910? Y vemos sin sorpresa las similitudes y las "diferencias", que en realidad lo son sólo por los cambios que la época impone, pero que en el fondo mantienen la misma sevicia… ¿Son diferentes las muertes en Acteal a las de aquellos años? ¿Qué tienen que envidiar las "tinajas" de San Juan de Ulúa a los sótanos del Campo Militar Número Uno o a la fortaleza de Perote? Y las "sentencias" a años y años de encarcelamiento; y las "confesiones" bajo terribles torturas y la muerte de Rubén Jaramillo y su familia, y la de tantos jóvenes, artera, brutal, el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971? ¿No fueron aún más alevosas que la de los que morían fusilados tras un juicio engañoso, allá en las postrimerías del Porfiriato?

De aquéllos por lo menos se conocían y se saben hoy sus nombres, como los de Albertos, Bonilla, Kankum, entre miles. José Lugo, que cayó atravesado por las balas de los soldados en un corral, que se negó a que le vendaran los ojos, que se mantuvo firme ante el pelotón de fusilamiento; que siempre fue valiente y murió con honor porque no entregó a uno solo de sus compañeros de lucha. Murió en agosto, sí, fue en agosto, el 3 de agosto de 1908.

El mal gobierno pensó que "el frío de su cadáver apagaría la brasa que chispeaba"… ¡Cómo se equivocó! Aquél, su fuego libertario, siguió ardiendo en las mentes y en los corazones de muchos hombres y mujeres de esta tierra. A veces parece que se extingue, pero el soplo de la voluntad intransigente de algunos lo revive y se alza vigoroso, desparramando su calor hacia todos los rincones de la patria.

No faltan claro miles que esperan "que las condiciones cambien" y que les traigan hasta la puerta de su casa los cambios anhelados… ¿quiénes? Los que nunca han dejado de luchar, los que siempre han exigido el bien para todos, mientras los remolones, los holgazanes de siempre, esperan como buitres y no quieren saber lo que pasó para lograrlo.

Nada les importan las vidas de los que luchan, ni que los torturen, ni que los encarcelen, ni que los desaparezcan. Ni les importa que millones de niños mueran de hambre, ni que las familias enteras de esos niños vivan en la miseria más insultante. Esos no tienen remedio, siempre serán así, pero los millones que sufren y los que sí entienden lo que el sufrimiento significa sí pueden lograr que las condiciones cambien, y a todos ellos nos sumaremos como lo hemos hecho durante tantos años los familiares de los desaparecidos políticos, y ya preparamos un acto para dentro de dos meses, al que desde ahora invitamos… ya les diremos dónde, qué día y a qué hora. Hay que prepararlo bien, como aquel que fue en agosto…