Comité Eureka

En este espacio se publican los artículos semanales de Rosario Ibarra de Piedra, del Comité Eureka. Se obtienen del diario mexicano El Universal (todos los martes en la Primera Sección). Entre a la página www.eureka.org.mx para conocer la historia del Comité Eureka y los nombres de los desaparecidos por los gobiernos de México.

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Nombre: Comité Eureka
Ubicación: Mexico

martes, diciembre 20, 2005

¿Cuál justicia?

Me llegó como un venablo de la memoria y se me clavó en la mente con terquedad inaudita. Sí, tras leer las declaraciones del señor ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, don Mariano Azuela Güitrón, en las que manifiesta su disgusto por la "salida política" que se le dio al asunto del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, se me incrustó en la mente una frasecita que leí no recuerdo dónde, hace mucho tiempo. Decía algo así como que "aceptar la ley como escrita, equivale a confundir un ideal con la realidad".

También recuerdo que decía por allí que "la verdad de la ley descansa más en la macana del policía y sobre los prejuicios del juez local que sobre los códigos escritos". Así eran las frases, me atengo a mi memoria visual, aunque voy a tratar de encontrar el libro en el que las leí.

Me caló hondo el disgusto por las expresiones del ministro, porque en los casos dolorosos de nuestros desapare-cidos, a lo largo de 30 años, ni esa llama-da Suprema Corte de Jus-ticia de la Nación hizo siquiera una brizna de justicia, ni la llamada Procuraduría General de la República nos "procuró" algo que no fuera engaño. Tras el horror desatado por el gobierno, donde todo fue hecho en la más absolu-ta ilegalidad, en donde "la macana del policía" era juego de niños y los "prejuicios del juez" no existían. ¿Cuáles? ¡Si jamás hubo juez alguno!

Si los secuestraron y los condujeron a cárceles clandestinas. Si la tortura que hoy parece asustar a los pueblos del mundo era el ejercicio preferido de los monstruos que formaban la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Si su diaria tarea era dar rienda suelta a sus instintos criminales en obediencia a los mandatos igualmente asesinos de sus superiores, que llegaban desde la misma Presidencia de la República.

¿Cómo encauzar en los caminos de la ley algo que se había hecho fuera de ella, a espaldas de la misma, en violación flagrante a todo lo escrito y claramente establecido en la Constitución?

Nosotros, madres, esposas, hijas y todos los demás familiares, luchamos siempre por un acto de justicia, que ni ministros, ni procuradores nos dieron. Fuimos a todos esos lugares a los que relacionan con ella. Buscamos con ahínco el resquicio por el cual introducirnos a desentrañar el misterio de su ausencia. ¡Y lo teníamos tan cerca!

Los malos gobiernos la secuestraron también, al igual que a nuestros familiares. Sólo sin ella se sentían seguros, fuertes, dueños de todo y de todos. Con un gesto daban a sus esbirros la orden sin fundamento jurídico que tan bien sabían ellos cumplir. ¡Justicia! ¿Cuál justicia? ¿Para qué nos sirve? Parecían decir en cada uno de sus actos.

Fue entonces cuando por vez primera escuchamos eso de la "salida política". Nos escocía el alma aquel par de palabrejas "salida política". ¿En qué consistía? Y pronto nos llegó la explicación. Nos dijeron que todos los "entuertos" de un gobierno tienen que enderezarse de alguna manera y que una de ellas es la "decisión política". Que tal decisión haría posible la "salida", el ocaso, el borrón de cualquier "entuerto", por grave que hubiera sido.

Fernando Gutiérrez Barrios, un "hombre del sistema", según se calificaba a sí mismo, fue más explícito.

Él nos dijo que el asunto de los desaparecidos fue una "decisión política de muy alto nivel" y que solamente una decisión semejante podría darle salida positiva.

Nos dimos a la tarea entonces de luchar por esa famosa "decisión política" y esperábamos tener éxito, como lo tuvimos en la lucha por la amnistía que arrancamos a José López Portillo. pero solamente logramos rescatar con vida a 148 compañeras y compañeros que estuvieron por largo tiempo en los sótanos del Campo Militar Número Uno, en "el túnel del radio".

Aún nos faltan 557 compañeros, muchos de los cuales fueron vistos vivos en esas prisiones infames, que nada tienen que envidiar a las que hoy aterrorizan a millones de seres humanos en todo el orbe.

El presidente Fox tiene la lista completa, se la entregamos poco tiempo después de que tomara posesión y probablemente pensó que al igual que los que le antecedieron, podría salir limpio del asunto, tan sólo con dar forma a ese ente engañabobos de nombre largo y de alcances nulos que es la llamada Fiscalía Especial. y no sé cuántas cosas más del pasado.

Mal asunto, no lo va a salvar de pasar a la historia como cómplice de los perversos, además de lo que se le ha ido acumulando en represión, en ilegalidad y en otros renglones de su diario quehacer.

Al igual que los anteriores presidentes de México, se ve (como se vieron ellos) supeditado a los designios de un poder que los cubre y al que obedecen ciegamente, o al que son proclives y el servirles les procura satisfacción.

Ambas cosas son malas para alguien que está en el sitial más alto de una nación y sobre todo para él, que hizo confiar a millones de mexicanos en la bondad y la rectitud de sus actos futuros y que le dieron su voto (yo no). Me pareció diferente su táctica pero similares sus fines.

Lamento haber tenido razón. ¡Cómo me hubiera gustado equivocarme! Qué hermosa hubiera sido una "decisión política" en los casos de los desaparecidos. ¡Cuánta dicha el recuperar la legalidad! ¡Cuánta tristeza el que aún tengamos que decir: ¡Justicia.! ¿Cuál justicia?